
El Howey Test es un estándar judicialmente establecido que sirve para determinar si un determinado mecanismo de financiación constituye un “contrato de inversión” según la legislación sobre valores. No se basa en una ley específica, sino que proviene de la decisión de 1946 del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso SEC contra W.J. Howey Co. (Fuente: Tribunal Supremo de EE. UU., 1946).
El caso trataba sobre una empresa de huertos de naranjos que vendía parcelas a turistas y gestionaba los huertos en su nombre. Los compradores invertían con la expectativa de que los beneficios provinieran de la gestión de la empresa. A partir de este caso, el Tribunal resumió cuatro criterios para determinar si existe un contrato de inversión. En el sector cripto, el Howey Test se utiliza habitualmente para analizar el estatus regulatorio de las ofertas de tokens y la negociación de tokens.
El Howey Test establece cuatro criterios interrelacionados: inversión de dinero, empresa común, expectativa de beneficios y que los beneficios provengan principalmente de los esfuerzos de terceros. Si se cumplen los cuatro elementos, es probable que se considere un contrato de inversión conforme a la normativa de valores.
Paso 1: Inversión de dinero. “Dinero” no se limita al efectivo: la moneda fiduciaria, los criptoactivos o incluso el intercambio de servicios por tokens pueden considerarse inversión.
Paso 2: Empresa común. Una “empresa común” implica que los fondos y beneficios se agrupan o vinculan con los de otros, y los resultados están estrechamente ligados a una misma actividad o fondo colectivo.
Paso 3: Expectativa de beneficios. Si el emisor, el whitepaper o las campañas de marketing destacan la posible apreciación, dividendos o retornos, los compradores pueden participar con expectativas de beneficio.
Paso 4: Beneficios principalmente de los esfuerzos de terceros. Si los beneficios de los inversores dependen sobre todo del desarrollo, la gestión o el marketing del equipo, y no de la creación de valor directa por parte de los inversores, este elemento suele cumplirse.
La Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) utiliza ampliamente el Howey Test para determinar si un token es un valor, lo que afecta si puede venderse públicamente a usuarios estadounidenses, negociarse en plataformas y si los proyectos deben registrarse o acogerse a exenciones.
Desde 2017, la SEC ha invocado el Howey Test en numerosos casos relacionados con cripto, como la oferta de tokens de Telegram (decisión y acuerdo en 2020), LBRY (sentencia en 2022) y Ripple (sentencia parcial en 2023, que demuestra que distintas estructuras de venta pueden conllevar resultados legales diferentes). Estos casos ilustran que los detalles concretos pueden conducir a conclusiones distintas (Fuente: documentación oficial de la SEC y registros públicos a fecha de 2024).
Al analizar tokens con el Howey Test, se evalúa si su diseño, venta y promoción cumplen los cuatro elementos. Los utility tokens para el pago de comisiones o acceso a funciones—sin hacer hincapié en retornos de inversión—presentan menor riesgo regulatorio. En cambio, los tokens que promocionan dividendos, reparto de beneficios o retornos generados por la gestión del equipo implican mayor riesgo.
Paso 1: Comprueba si la recaudación de fondos es pública y si el marketing destaca beneficios o revalorización. Si el whitepaper menciona “dividendos” o “retornos garantizados”, extrema la precaución.
Paso 2: Analiza los usos y derechos del token. Los derechos de utilidad o descuentos difieren fundamentalmente de la participación en el reparto de beneficios, que se asemeja más a un valor.
Paso 3: Determina el origen de los beneficios. Si los retornos dependen sobre todo de la actividad empresarial, el marketing o las actualizaciones técnicas del emisor (y no de la actividad de los usuarios), se cumple el criterio de “esfuerzos de terceros”.
Paso 4: Observa el control y la gobernanza. Si el equipo central puede modificar unilateralmente los beneficios (por ejemplo, fijar dividendos o programas de recompra), es más probable que se cumplan los criterios de “empresa común” y “esfuerzos de terceros”.
En la práctica, las plataformas también vigilan estos riesgos. Por ejemplo, las revisiones de proyectos y los avisos de riesgo de Gate suelen tratar cuestiones como “¿promete retornos o reparto de beneficios?”, señales relevantes para el Howey Test. Toma siempre precauciones al tomar decisiones financieras y consulta a expertos legales cuando sea necesario.
Una empresa común implica agrupar los fondos y resultados de todos los participantes. Si tú y otros compradores invertís en un fondo compartido y vuestros beneficios dependen de una actividad empresarial conjunta o de un equipo gestor, se trata de una empresa común clásica.
Indicadores típicos: tokens que representan participaciones en un fondo de ingresos; proyectos que agrupan fondos para gestión colectiva y reparten beneficios con una fórmula estándar; tu beneficio sigue de cerca el rendimiento global del proyecto. Esto se diferencia de comprar acceso a un software, donde el valor depende de tu uso individual y no de la gestión colectiva.
“Esfuerzos de terceros” significa que los beneficios provienen principalmente del trabajo del emisor o de un tercero, y no del propio inversor. Para valorarlo, analiza si el proyecto requiere gestión continua, desarrollo empresarial, cumplimiento normativo o mejoras técnicas que afecten directamente a los retornos.
Por ejemplo, si un token promete distribuir beneficios de la plataforma proporcionalmente a los titulares y estos beneficios dependen sobre todo de la gestión del equipo, es una clara señal de “esfuerzos de terceros”. Si, en cambio, el token es solo un “ticket” de producto o “combustible”, su valor depende del uso por parte del usuario y no del desempeño del equipo, por lo que es menos probable que se considere un contrato de inversión.
Los NFTs (tokens no fungibles; coleccionables digitales) suelen representar arte o utilidad, no inversión. No obstante, si los emisores prometen compartir beneficios del proyecto con los titulares de NFT o agrupan NFTs en esquemas conjuntos de ingresos, esto puede activar el Howey Test.
En DeFi (finanzas descentralizadas con smart contracts automatizados), si los tokens otorgan derechos sobre un fondo de beneficios y los participantes esperan retornos generados por equipos o gestores del protocolo, aumenta el riesgo de que se consideren contratos de inversión. Por el contrario, los tokens utilizados solo para pagos de comisiones o staking para acceder a funciones presentan menor riesgo.
Si un token se considera valor según el Howey Test, las ofertas públicas a usuarios estadounidenses suelen requerir registro o una exención. El registro exige aprobación regulatoria y divulgación continua; la exención permite no registrarse, pero requiere cumplir ciertas condiciones, como colocaciones privadas para inversores acreditados o ventas offshore (los requisitos son complejos y requieren asesoramiento especializado).
Las ofertas no conformes pueden conllevar acciones regulatorias, exclusión de plataformas o restricciones para usuarios estadounidenses. Para reducir riesgos, los proyectos deben evitar prometer dividendos o retornos garantizados en el diseño y la promoción, y asegurar procesos sólidos de divulgación y adecuación.
Para equipos:
Paso 1: Evita expresiones como “retornos garantizados” o “compromisos de dividendos” en whitepapers y materiales de marketing. Destaca la utilidad del token sobre sus características de inversión.
Paso 2: Reduce los fondos centralizados de ingresos que convierten el token en un derecho directo sobre beneficios. Si es necesario recaudar fondos, considera vías conformes (registro o exención).
Paso 3: Implanta mecanismos de gobernanza y divulgación; incluso con exenciones, garantiza la idoneidad de los inversores y la transparencia de riesgos.
Para usuarios:
Paso 1: Detecta señales de marketing: desconfía si ves términos como “alta rentabilidad”, “garantizado” o “dividendos”.
Paso 2: Verifica el origen de los retornos: si los beneficios provienen sobre todo de la gestión del equipo o de terceros y no de tu uso, hay mayor probabilidad de activar el Howey Test.
Paso 3: Revisa los avisos de riesgo de la plataforma; en las páginas de proyectos de Gate o en informes, busca advertencias sobre posible estatus de valor y decide según tu perfil de riesgo.
El Howey Test no es una regla clara y simple, sino un conjunto de principios integrados centrados en “inversión de dinero”, “empresa común”, “expectativa de beneficios” y “esfuerzos de terceros”. Los proyectos cripto deben considerar estos factores en el diseño, la venta y la promoción; los usuarios pueden emplearlos como referencia para evaluar riesgos. Si la oferta se dirige al mercado estadounidense, es clave planificar el registro o la exención y usar con cautela el lenguaje sobre beneficios. Toda transacción financiera implica incertidumbre; consulta siempre asesoramiento legal y de cumplimiento profesional cuando sea necesario.
Dependerá de si tu token cumple los cuatro elementos del Howey Test. Si los titulares esperan beneficios principalmente de los esfuerzos de terceros, normalmente se considerará un valor. Consulta a expertos legales durante el diseño del token para definir su función (gobernanza, utilidad, etc.) y evita destacar excesivamente los retornos de inversión.
“Esfuerzos de terceros” se refiere a acciones del equipo del proyecto o de terceros—gestión, operaciones o marketing—que afectan directamente al valor del token. Para evitarlo, fomenta la participación de la comunidad en la toma de decisiones, potencia la utilidad real del token y reduce la dependencia de promesas del equipo. Resalta el valor autónomo del token, no las expectativas de beneficio.
Si se considera valor, tu proyecto debe cumplir estrictamente la normativa sobre valores—incluyendo divulgación y protección del inversor—o enfrentarse a sanciones como multas, congelación de activos o incluso cargos penales. Muchos proyectos optan por arbitraje geográfico o rediseñan la tokenomics para cumplir el Howey Test. Es preferible la conformidad proactiva a la reacción ante sanciones.
El Howey Test se basa en la legislación estadounidense, pero muchos reguladores de otros países (como Singapur o Suiza) emplean marcos similares para analizar si los criptoactivos son valores. Los proyectos deben seguir la evolución regulatoria internacional y adoptar estrategias de cumplimiento global, no limitarse a los estándares de una sola región.
Estos proyectos suelen ofrecer una utilidad real clara y sólidos mecanismos de gobernanza comunitaria: los usuarios poseen tokens para funciones concretas, no solo como inversión. Además, evitan promesas de marketing excesivas y el control centralizado por parte del equipo, por lo que no cumplen todos los elementos del Howey Test. Sin embargo, esto no garantiza seguridad absoluta; las políticas pueden cambiar en cualquier momento.


