Según Yonhap Infomax, el 16 de julio, los sindicatos de Hyundai Motor y Kia realizaron huelgas parciales, lo que provocó que aproximadamente 5.000 vehículos quedaran retenidos de la producción, con pérdidas estimadas que alcanzan los 200 mil millones de wones surcoreanos. Los sindicatos exigen una distribución del 30% de las ganancias netas, lo que requeriría 3,1 billones de wones para Hyundai y 2,2 billones de wones para Kia, aumentando los costes operativos en un 2,1% y un 2,5%, respectivamente.
La dirección se enfrenta a un dilema: aceptar las demandas del sindicato incrementaría la salida de efectivo, mientras que rechazarlas supone el riesgo de nuevas interrupciones de la producción. Los analistas del sector señalan que Toyota, su competidor, opera un sistema JIT similar sin conflictos laborales, lo que genera preocupación de que, si se prolongan las disrupciones en la cadena de suministro, podrían afectar el crecimiento a largo plazo de Hyundai-Kia a medida que disminuyen las ganancias netas.