#稳定币市场竞争与发展 Al ver estas palabras de CZ, me he acordado de aquel crecimiento salvaje de las stablecoins en 2017. En aquel entonces, todos pensábamos que USDT era el fin del camino, ¿y qué pasó? Ahora tenemos a USDC, BUSD en rotación, y además FDUSD y USD1.
Esta lógica en realidad es muy familiar—cada vez que aparece un nuevo competidor, afirma ser "más transparente", "más seguro" o "más rentable". Las stablecoins han pasado de la generación 1.0 a la 1.5, pero en esencia siguen enfrentándose a un viejo problema: cómo ofrecer a los usuarios un valor real sin sacrificar la estabilidad. Las stablecoins de tipo "descansar y no hacer nada" como USDT y USDC ya no pueden seguir el ritmo de las demandas.
Pero debo ser honesto, al ver las historias de estos nuevos jugadores, siento una especie de déjà vu. FDUSD se estancó por las fricciones en el canal fiat, algo muy similar a cuando ciertos proyectos fracasaron por las barreras regulatorias. Y USD1, con su base sólida en EE. UU., me recuerda a esos proyectos que realmente lograron sobrevivir—no siempre los más innovadores, sino los que mejor supieron "adaptarse a las circunstancias".
Lo que realmente merece atención no es si estos productos de la generación 1.5 podrán reemplazar a los anteriores, sino si podrán sobrevivir para ver la era 2.0. Esa será la verdadera prueba de todo.
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#稳定币市场竞争与发展 Al ver estas palabras de CZ, me he acordado de aquel crecimiento salvaje de las stablecoins en 2017. En aquel entonces, todos pensábamos que USDT era el fin del camino, ¿y qué pasó? Ahora tenemos a USDC, BUSD en rotación, y además FDUSD y USD1.
Esta lógica en realidad es muy familiar—cada vez que aparece un nuevo competidor, afirma ser "más transparente", "más seguro" o "más rentable". Las stablecoins han pasado de la generación 1.0 a la 1.5, pero en esencia siguen enfrentándose a un viejo problema: cómo ofrecer a los usuarios un valor real sin sacrificar la estabilidad. Las stablecoins de tipo "descansar y no hacer nada" como USDT y USDC ya no pueden seguir el ritmo de las demandas.
Pero debo ser honesto, al ver las historias de estos nuevos jugadores, siento una especie de déjà vu. FDUSD se estancó por las fricciones en el canal fiat, algo muy similar a cuando ciertos proyectos fracasaron por las barreras regulatorias. Y USD1, con su base sólida en EE. UU., me recuerda a esos proyectos que realmente lograron sobrevivir—no siempre los más innovadores, sino los que mejor supieron "adaptarse a las circunstancias".
Lo que realmente merece atención no es si estos productos de la generación 1.5 podrán reemplazar a los anteriores, sino si podrán sobrevivir para ver la era 2.0. Esa será la verdadera prueba de todo.