¿cuándo terminará el ciclo de depreciación del yen? Desde la política del banco central, el punto de inflexión del tipo de cambio en 2026

El yen japonés ha experimentado una volatilidad intensa en los últimos dos años, pasando de apreciarse a devaluarse y luego a estabilizarse en expectativas de suelo. ¿Qué refleja realmente esta dinámica? Actualmente, el dólar estadounidense ha superado la barrera psicológica de 157 yenes, ¿esto significa que el yen aún tiene espacio para depreciarse o ya ha llegado a su fondo?

Trayectoria de depreciación del yen en diez años: de desastre a política y a diferencial de tasas

Para entender la tendencia actual del yen, es imprescindible revisar los eventos clave de depreciación en la última década y sus causas fundamentales.

El terremoto de Japón en 2011 fue el desencadenante de la primera fuerte debilitación del yen. El terremoto y el accidente nuclear en Fukushima provocaron una escasez energética en Japón, aumentando la demanda de importaciones y dificultando las exportaciones, lo que redujo los ingresos en divisas y empezó a devaluar el yen.

Un impacto aún más profundo provino de la implementación de la “Abenomics” tras la llegada de Shinzo Abe en 2012. En abril de 2013, el Banco de Japón llevó a cabo una compra de activos sin precedentes, con el nuevo gobernador Haruhiko Kuroda prometiendo inyectar en el mercado el equivalente a 1.4 billones de dólares. Esta política de flexibilización cuantitativa extrema provocó una depreciación del yen cercana al 30% en dos años, aunque los mercados bursátiles reaccionaron positivamente.

2021 marcó un punto de inflexión. La Reserva Federal anunció una reducción de estímulos (Tapering), mientras que el Banco de Japón mantenía costos de endeudamiento extremadamente bajos. Esta diferencia en tasas atrajo a los inversores a realizar operaciones de carry trade — endeudarse en yenes para invertir en activos de mayor rendimiento. En un contexto de recuperación global, la presión a la depreciación del yen fue máxima.

El cambio en las señales de política en 2023 fue especialmente relevante. El nuevo gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, envió señales de considerar cambios en la política monetaria. Además, la inflación en Japón subió a más del 3.3%, y la inflación subyacente superó el 3.1%, alcanzando niveles no vistos desde la crisis del petróleo en los años 70.

2024-2025: aceleración y reversión de la depreciación del yen

El 19 de marzo de 2024 marcó un momento histórico para el Banco de Japón. La entidad anunció el fin de su política de tipos negativos y elevó la tasa de referencia a 0-0.1%, la primera subida en 17 años desde febrero de 2007. Sin embargo, el mercado no reaccionó positivamente: el yen continuó depreciándose frente a la expansión del diferencial de tasas entre Japón y EE. UU.

El aumento de 15 puntos básicos el 31 de julio superó las expectativas y provocó una caída del 12.4% en el índice Nikkei 225 el 5 de agosto. Esta subida disparó el cierre de muchas operaciones de carry trade en yenes, y tras una breve caída, el yen volvió a fortalecerse de forma continua.

Ya en 2025, la situación cambió significativamente. El 24 de enero, el Banco de Japón anunció una subida máxima en una sola ocasión, elevando la tasa de referencia al 0.5%, reflejando una mayor preocupación por la inflación — en marzo, el IPC subió un 3.2% interanual, y en las negociaciones laborales de otoño, los salarios aumentaron un 2.7%.

No obstante, en las seis reuniones de política monetaria (de enero a finales de octubre), el banco mantuvo la tasa sin cambios. La tasa de referencia permaneció en el 0.5%, y el yen siguió presionado. El tipo de cambio USD/JPY cayó desde aproximadamente 158 a 140.477 el 21 de abril (una apreciación superior al 12%), y luego volvió a debilitarse, rompiendo los 157 en noviembre, alcanzando mínimos semestrales.

El gobernador del banco, Kazuo Ueda, en recientes comparecencias en el parlamento, indicó que la institución debe estar atenta a los riesgos de un yen débil que eleva los costos de importación y los precios. Esto fue interpretado por el mercado como una señal clara de que podrían volver a subir las tasas para ajustar la política monetaria.

Análisis de las causas profundas de la depreciación del yen

La debilidad persistente del yen actualmente se explica principalmente por dos factores:

Primero, la ampliación del diferencial de tasas entre EE. UU. y Japón. La Reserva Federal mantiene tasas relativamente altas, mientras que el Banco de Japón, aunque ha subido, lo hace lentamente, con una tasa base del 0.5%, muy por debajo de la estadounidense. Este diferencial sigue atrayendo capital hacia activos en dólares.

Segundo, las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la política fiscal expansiva de Japón. El gobierno de Sanae Sato ha implementado estímulos fiscales agresivos, y el mercado teme que la deuda pública a largo plazo siga acumulándose.

Además, el papel del yen como moneda refugio tradicional se ha debilitado. Cuando aumenta el apetito por el riesgo global, los inversores tienden a endeudarse en yenes para invertir en activos de mayor rendimiento, generando presión de arbitraje.

Perspectivas del yen en 2026: ¿Qué opinan las instituciones?

Aunque a corto plazo el yen enfrenta presiones a la baja, el consenso del mercado empieza a considerar que el tipo de cambio actual podría estar demasiado depreciado.

La última previsión de Morgan Stanley ofrece una referencia clave. La firma estima que, si se evidencian signos de desaceleración en EE. UU. y la Reserva Federal inicia una serie de recortes de tasas, el yen frente al dólar podría apreciarse cerca de un 10% en los próximos meses. Basándose en una valoración del dólar respecto a su valor justo, la expectativa es que, en el primer trimestre de 2026, el USD/JPY caiga a aproximadamente 140 yenes.

Desde un análisis técnico, el USD/JPY aún tiene espacio para subir, aunque el soporte clave está en 156.70. Si las autoridades japonesas intervienen o la reunión de política en diciembre establece un camino de subida de tasas, el tipo de cambio podría caer abruptamente, con objetivos en torno a 150 o incluso menos.

Morgan Stanley también advierte sobre riesgos: si la economía estadounidense se recupera en la segunda mitad del año y reaviva la demanda de carry trade, el yen podría volver a presionarse a la baja.

Variables clave que afectan el tipo de cambio del yen

Para evaluar la tendencia del yen, los inversores deben monitorear continuamente estos factores:

Datos de inflación (CPI): Japón es actualmente uno de los países con menor inflación en el mundo. Si la inflación sigue subiendo, el banco central tendrá más incentivos para subir tasas, favoreciendo al yen; si la inflación se desacelera, la política monetaria se mantendrá flexible, perjudicando al yen.

Indicadores de crecimiento económico: El PIB y el índice de gestores de compras (PMI) son especialmente relevantes. Datos económicos sólidos indican mayor espacio para que el banco central ajuste la política, beneficiando al yen. En comparación, Japón mantiene un crecimiento estable dentro del G7.

Política y declaraciones del banco central: Cada intervención de Ueda puede ser amplificada o malinterpretada por el mercado, afectando en el corto plazo al yen. La reunión de diciembre será un momento clave.

Entorno del mercado internacional: La política de otros bancos centrales, liderados por la Reserva Federal, determina la dirección relativa del tipo de cambio. Si los bancos centrales globales inician ciclos de reducción de tasas, el yen puede apreciarse; si no, puede depreciarse. Históricamente, en crisis geopolíticas, el yen ha funcionado como refugio — por ejemplo, tras la escalada del conflicto en Oriente Medio, el yen se fortaleció en el corto plazo.

Conclusión general

El ciclo de depreciación del yen no es infinito. Aunque en el corto plazo la ampliación del diferencial de tasas y la lentitud en los cambios de política del banco central limitan la caída del yen, a medio plazo, se espera que el yen vuelva a su nivel justo. La expectativa del mercado de una apreciación en 2026 ya está consolidada, y lo que determinará la tendencia será cuándo la Reserva Federal comience a recortar tasas y qué intensidad tenga la subida del Banco de Japón. El rango actual de 155-157 puede convertirse en un punto de inflexión importante, por lo que los inversores deben estar atentos a las señales de política del banco central y a los datos económicos.

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