De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el 28 de julio, Cuba condenó el plan del presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, de cerrar la embajada cubana y romper los lazos diplomáticos, calificando la propuesta como una capitulación a la presión de EE. UU. sobre la isla.
La declaración sostuvo que el plan de ruptura carece de cualquier base razonable y contradice los intereses nacionales de Colombia. De ejecutarse, violaría los ideales de solidaridad latinoamericana y caribeña defendidos por los líderes fundadores de ambos países y evidenciaría la sumisión del nuevo gobierno colombiano ante una política diseñada para crear división y conflicto entre los dos países.