De acuerdo con SpaceX, el 24 de julio (hora local), el cohete Starship V3 de la compañía completó en gran medida con éxito su 13.º vuelo de prueba, desplegando 20 satélites de prueba Starlink V3 a una altitud aproximada de 200 kilómetros. La etapa superior regresó y realizó un aterrizaje vertical sobre el agua en el océano Índico, que los funcionarios de SpaceX calificaron como el amerizaje más estable y fluido hasta la fecha. El CEO Elon Musk afirmó que la empresa obtuvo los datos necesarios del escudo térmico y que el Starship permaneció intacto.
Sin embargo, el propulsor de primera etapa Super Heavy tuvo problemas durante su secuencia de recuperación en el golfo de México. CNN informó que, aunque los 33 motores se encendieron como estaba previsto en el despegue, solo 13 de los motores de reencendido del propulsor se activaron durante la preparación del descenso, y algunos fallaron durante el intento de aterrizaje. El propulsor se hundió en el golfo a un ritmo más rápido que el planificado, lo que marcó un fallo parcial para la primera etapa.